Esto es lo que ocurre cuando la autoridad es absoluta y ha perdido todo sentido de conexión humana con la ciudadanía.
James Fallows, célebre escritor y columnista estadounidense.
Según parece la extrema pasividad y ausencia de violencia por parte de Ocupad finalmente ha generado una disrupción del sistema social. Los vídeos y fotografías que mostraban a la Policía emplendo la violencia contra manifestantes pacíficos se han propagado viralmente ("Estudiantes de UC Davis", "Abuela" y "Boca abierta" han sido los principales ejemplos). Las historias acerca de esta violencia están arrasando en los medios (7.910 reportajes en las últimas veinticuatro horas). ¿Tendrá esto consecuencias estratégicas?
Analicémoslo desde la perspectiva del último John Boyd, el gran estratega estadounidense. La estrategia de Boyd consiste en aislar a tu enemigo a lo largo de tres vectores esenciales (físico, mental y moral) mientras al mismo tiempo mejoras tu conectividad en esos mismos vectores. Muy orientada a redes para tratarse de un pensador anterior a la era de Internet. Veamos en más detalle el aspecto de dicha desconexión:
- El aislamiento físico se consigue cortando las comunicaciones tanto hacia el mundo exterior (p.ej., con los aliados) como hacia las audiencias internas (esto es, entre diferentes ramas de la dirección y entre la organización al mando y sus seguidores).
- El aislamiento mental se obtiene mediante la introducción de información ambigua, situaciones nuevas y operando a un ritmo que el enemigo no pueda seguir. La falta de información sólida impide la toma de decisiones.
- El aislamiento moral se logra cuando el enemigo mejora su bienestar a expensa de otros (sus aliados) o viola las reglas de comportamiento que dice mantener (estándares de conducta). Las reglas morales son un punto de referencia muy importante en tiempos de incertidumbre. Cuando se violan, es muy dificil recuperarse.
Ha sido efectivo?
Usando el marco de referencia de Boyd como guía, esta disrupción mediática ha tenido efecto en los tres vectores:
- Físico. No se consiguió ningún aislamiento. Las conexiones físicas de las fuerzas policiales quedaron intactas. Sin embargo, estos incidentes les confirmaron a los manifestantes que la grabación/filmación de las protestas es valiosa. Gracias a lo jugoso que es este material la cobertura de los medios profesionales se incrementará radicalmente, así como el número de manifestantes que graben los incidentes en un futuro.
- Mental. Estos sucesos causarán confusión en el seno de las fuerzas policiales. Si sus líderes (alcaldes y rectores universitarios) se echan atrás o vacilan en el uso de estas tácticas por causa de la presión mediática, los policías sobre el terreno se sentirán confusos. En resumidas cuentas, se creará incertidumbre y duda acerca de cuáles son realmente las reglas de enfrentamiento. Por el contrario, estos sucesos mediáticos han clarificado cómo se puede convertir la violencia policial en una herramienta útil para los manifestantes de Ocupad.
- Moral. Ésta es el área de conexión que ha sido más dañada. La mayoría de la gente que ha visto los vídeos siente que dicha violencia es tanto a) ilegítima como b) excesiva. Ved este vídeo de la rectora Katehi de la UC Davis abandonando a pie sus oficinas tras el incidente. El silencio es sobrecogedor.
Se puede considerar como una victoria de Ocupad y una derrota del totalitarismo. Sin embargo, hemos estado deslizándonos hacia el totalitarismo durante décadas (zonas de manifestación valladas, uniformes propios de tropas de asalto, tanquetas, prohibición de tomar fotografías en espacios públicos, una plétora de leyes y regulaciones contra el derecho de asamblea, listas presidenciales de asesinatos, juicios a puerta cerrada, registros sin orden judicial, cobertura por CCTV, intentos de prohibir la posesión privada de armas de fuego, equipos SWAT incluso en localidades diminutas, detención por tiempo indefinido, extradiciones, etc.). En términos relativos se trata de una victoria muy pequeña.
Traducción: Miguel Ángel M. Sanz
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